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Te gusta cuando llueve, y ves las gotas que bajan por los cristales. Parece que cobren vida y van cambiando su recorrido, se unen unas con otras, bajan rápido, ahora lento… te gusta mirarlas. Te gusta como estas gotas deforman la realidad del exterior. Hacen efectos estupendos. y si es de noche…las luces cambian, las formas de vuelven borrosas, como en ese anuncio de un coche … es el exterior que tú quieres ver. Y eso te gusta.

Te molesta cuando empieza a llover y vas con zapatos destapados por la calle, y el agua llega debajo de la planta del pie, te moja los dedos,… Aunque queda equilibrado con el placer que te da sentir las gotas como caen por la espalda, hasta el borde de la falda, por los brazos hasta tus manos, por la cara hasta los labios, por el pelo hasta los hombros… Eso te encanta.

La lluvia altera a la gente. A la mayoría les desagrada. Les rompe su rutina, todos los padres van a buscar a sus hijos con coche, aunque nunca se han planteado si a la mayoría de sus hijos en realidad les gusta mojarse los pies, o saltar con catiuscas en los charcos, llevar su paraguas (porque la mayoría odian los chubasqueros) … Ese es un cambio en la rutina que a la mayoría de niños les gusta. Pero sus padres piensan que no pueden ir del cole a música, o a básquet o a casa a pie, … No saben que el agua de lluvia es sana. Y sobretodo, no saben que les gusta.

Cuando llueve, la gente no sale de casa. Las paredes les caen encima. No ven la de oportunidades que les abren los días de lluvia. A ti te pasa al revés. La lluvia te gusta, y te gusta salir de casa cuando llueve.

Primero sacas las plantas al balcón para que se rieguen. Sabes que el agua de la lluvia les sienta bien. Seguro que les gusta, como a ti.

Miras como las gotas caen por los cristales y escuchas el ruido de las gotas al chocar contra todo. Eso te encanta.

¿Tenías que hacer algo fuera de casa? Lo haces. Pero sobretodo: no te olvides de ponerte zapato cerrado, odias que se te mojen las plantas de los pies, ni de coger el paraguas.

Te encantan los paraguas. Son un gran invento. Tienen un mecanismo precioso. En un momento se hacen enormes. Te gustan más los manuales que los automáticos. No te gusta mucho eso de hacer “click” y que las cosas cambien. Te hace sonreír ver como la gente sin paraguas corre a algún lugar cubierto. Como buscan no quedar mojados. Algunos se cubren con periódicos, algún privilegiado con plástico, otros aprovechan los días de lluvia para mostrar sus preciosos paraguas (un día de sol es más complicado hacerlo). Esas parejas (o familias alemanas) con ese paraguas enorme, familiar, a rayas de colores rojo, azul, amarillo, verde, poco cómodo, muy pesado, y que no pasa por ninguna acera sin chocar con la farola, la puerta o sin hacerte bajar de ella. Llevaban años queriendo tener uno. O las cuatro personas que van con uno de esos plegables, que solo cubre al que lo lleva,… pero que cumple una función social muy importante…el saber que están protegidos por alguien, que alguien cuenta con ellos. Eso es genial.

1 personas pierden el tiempo en leerme:

Bruno dijo...

Hola maca, el text està escirt en 2a persona, pero jo et veig a tu reflexada, bastant reflexada...la veritat es que la gent no sap el que es perd al sortir a passejar sota la pluja i sentirla caient pel cos, la veritat es que es una de les millors sensacions que hi ha.